sábado, 29 de octubre de 2011

ANATOMÍA ENERGÉTICA HUMANA




Nuestra anatomía energética se divide en siete cuerpos o capas cada uno relacionado con un chakra.
Otras culturas admiten varios centros de energía en el cuerpo, dos de esos centros se sitúan en las palmas de las manos. Si volvemos la palma de la mano hacia arriba, observaremos una depresión en el centro. Esa cavidad en el centro de la palma de la mano se considera la sede física de esos centros de energía, llamados chakras en sánscrito.

Pero esos no son más que chakras secundarios. Los siete principales, llamados también chakras mayores, tienen que ver con las glándulas endocrinas como sedes físicas. Los chakras o centros de energéticos actúan como agentes para la transformación de la energía universal.

Para entender mejor como funcionan estos centros energéticos vamos a ver como es la estructura del cuerpo energético.

El campo energético humano o aura humana
El campo energético humano conocido también como aura es una manifestación de la energía universal íntimamente vinculada con la vida humana. Ha sido descrito como un haz luminoso que rodea el cuerpo físico y penetra en él, y que emite su propia radiación característica.

La estructura energética del hombre se divide en una serie de capas o cuerpos que interactúan entre sí, que cumplen funciones diferentes y vibran en frecuencias distintas. Estos cuerpos o capas son siete y cada una de ellas está relacionada con un chakra de los denominados mayores.

Los siete planos en los cuales el hombre está formado son: etérico, emocional, mental, intuitivo, espiritual, monádico y cetérico.

La primera capa del campo y el primer chakra están relacionados con el funcionamiento del cuerpo y la sensación física (sentir dolor o placer físicos). La primera capa guarda relación con el funcionamiento automático y autónomo del cuerpo.
La segunda capa y el segundo chakra se relacionan con el aspecto emotivo de los seres humanos. Son vehículos de nuestra propia vida y de nuestros sentimientos emocionales.
La tercera capa y el tercer chakra están asociados con nuestra vida mental y el pensamiento lineal.
La cuarta capa y el cuarto chakra se relacionan con el corazón; es el vehículo por el cual amamos, no solo a nuestra pareja, sino a la humanidad en general. El cuarto chakra es el que metaboliza el proceso de amar.
El quinto nivel y el quinto chakra, están relacionado con la voluntad en conexión con la voluntad divina; se le asocia también con el poder de la palabra.
El sexto nivel y el sexto chakra están asociado con el amor celestial que se extiende más allá del alcance del amor humano.
El séptimo nivel y el séptimo chakra guardan relación con el pensamiento elevado, el conocimiento y la integración de nuestra formación espiritual y física.
Existen, por tanto, lugares específicos dentro de nuestro sistema energético para las sensaciones, las emociones, los recuerdos y otras experiencias no físicas de las que damos cuenta a nuestro médico o terapeuta. La comprensión de la forma en la que nuestros síntomas físicos están relacionados con estas posiciones nos ayudarán a comprender la naturaleza de las distintas dolencias, y la diferencia entre los estados de salud y enfermedad.

Cada chakra o centro de energía intercambia energía con el Cuerpo Energético Universal. Como estos centros energéticos sirven para vitalizar el cuerpo, podríamos decir que se encuentran directamente relacionados con cualquier patología de éste. Por tanto cuando uno o varios de ellos se encuentran bloqueados la desarmonía aparece en nuestro ser.

Sería bueno que cada uno de nosotros dedicara unos minutos al día a la armonización de nuestro ser mediante la relajación y visualización de los chakras. Cuando logramos un estado optimo de relajación podemos captar como funciona la energía en cada momento de nuestra vida, en cada uno de los chakras principales y armonizarlos mediante la respiración, la visualización de los mismos, aplicando mentalmente el color adecuado y entonando la vibración musical que corresponde a cada uno de ellos.
Os invito a experimentar y reconocer que las energías de nuestro cuerpo vital se extienden más allá de los límites de nuestra piel. Para ello seleccionareis una música adecuada, un espacio silencioso y limpio de impurezas y a practicar. Quizás el primer día no lo lograreis, ni el segundo tampoco, pero poquito a poco vais a ir conectando con esa sutil energía que tanto beneficio aporta a nuestra vida.






Yayo Herrero









El ecofeminismo, según nosotras lo entendemos, plantea que el cuidado de la vida humana y los trabajos que se encargan de la reproducción social son absolutamente imprescindibles y no se pueden dejar de hacer. Eso no quiere decir que los tengan que hacer las mujeres exclusivamente. La necesidad imperiosa es que los hombres, además del estado y los mercados, asuman corresponsablemente esas tareas, que muchas veces son penosas y duras.


No se trata sólo de dar valor a los trabajos domésticos, que indudablemente lo tiene, sino de reclamar un reparto justo de estas tareas entre hombres y mujeres, así como de señalar la necesidad de que la sociedad en su conjunto y los estados se hagan responsables de ellos.
La economía feminista tiene una elaboración teórica y una serie de propuestas alrededor del modelo de trabajo o de la construcción de los espacios públicos y organización del tiempo, por ejemplo, absolutamente sinérgicas con las del ecologismo social. Desbancar a los mercados y sus beneficios como epicentro de la sociedad requiere cambiar el sistema de prioridades sociales y en ese tema el ecologismo necesita de las aportaciones que desde hace décadas vienen realizando los diferentes feminismos.

Creo que precisamente el reparto de tareas de reproducción social y trabajo doméstico es esencial. En los movimientos sociales que yo conozco hay muchas mujeres jóvenes activas pero a partir de cierta edad la participación es mucho más masculina.

En los movimientos sociales y espacios de participación política se reproducen los mismos esquemas de reparto desigual de los diferentes tipos de trabajo, los mismos esquemas de relaciones de poder que en la sociedad.

Además en algunos colectivos permanecen formas de relación arcaicas que son agresivas y que valoran el debate áspero o las intervenciones inacabables como muestra de pensamiento crítico. La violencia gratuita en las reuniones o espacios de elaboración aplasta la participación de muchas personas y especialmente de las mujeres.

Es esencial la visibilización de la ingente cantidad de trabajo oculto que se desarrolla en el espacio doméstico y que resulta imprescindible para la sociedad. En segundo lugar, es central la exigencia de que esos trabajos, muchos de los cuales son penosos y no los haría nadie si pudiese evitarlos, hay que repartirlos y que los hombres no se pueden escaquear de hacerlos.

La dedicación de los tiempos a la realización de trabajos necesarios socialmente y la merma de los tiempos dedicados a realizar trabajos destructivos del entorno y de la propia sociedad (una buena parte de los sectores actuales) puede ayudar a configurar un mundo articulado alrededor de la resolución de las necesidades de las personas y no de la obtención de beneficios.

La idea de vivir bien con menos se centra en la urgencia de frenar y reducir la extracción de materiales y generación de residuos, a la vez que mejoramos la calidad relacional y comunitaria de los lugares en los que vivimos.

Los feminismos aportan una crítica al modelo urbano y una serie de propuestas alrededor de la generación de servicios públicos que cubran parte de las necesidades de cuidados, así como una denuncia del componente de clase, además del sexual, que existe en la asignación de los trabajos domésticos.

Para mí no es viable una sociedad que pretenda decrecer en lo material y no sea anticapitalista y antipatriarcal.




Eduardo Galeano

Eduardo Galeano esperiodista y escritor Uruguayo

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente

sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡ Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan .
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De “por ahí” vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo”, pasarse al ' “compre y bote que ya se viene el modelo nuevo”. Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! ¡¡¡Pero por Dios.!!!

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornilla desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: “Cómase el helado y después tire la copita”, nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la “bruja” como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Ayudenme, me cai del mundo y no se por donde se entra......

jueves, 27 de octubre de 2011

motor de agua

Stanley Meyer Allen (1940-1998) fue un físico EE.UU. (Ohio) afirmaba haber desarrollado un motor de agua mediante un sistema de separación de las moléculas de agua para extraer el hidrógeno, que requerian poca energia. Construyó varios prototipos para demostrar su invención .

Su misteriosa muerte en 1998 impulsará una serie de historias (o leyenda urbana ) y rumores hasta ahora no resueltos.
Meyer murió repentinamente el 29 de marzo 1998 a la salida de un restaurante. El informe de la autopsia de la Policía del Condado de Franklin (Ohio) relataba una ruptura de aneurisma a la edad de 57 años.
Sus defensores hablan más bien de intoxicación de varios países árabes y / o el gobierno de EE.UU.


miércoles, 26 de octubre de 2011

De Molay

De Molay fue muerto en la hoguera en la Ile de la Cité, la París original, a la sombra de La Catedral de Notre Dame, que los Templarios habían construido en un anterior sitio de adoración a la diosa Diana. Su muerte fue ordenada por la Inquisición de la Iglesia Católica Romana con el apoyo del Rey Felipe el Hermoso

ROMANCE

S.C. Luz es Educadora y Psicoterapeuta de Parejas formada en Gestalt, Psicodrama, Constelaciones Familiares,Rebirthing, Psicomagia e investigadora incansable en arquetipos simbólicos de la psiquis humana, Especialización en análisis Jungniano, Logoterapeuta - Analista Existencial. Nacida en Venezuela de padre masón y madre de La Iglesia de Jesucristo y Los Santos de los Ultimos dias que marcaron una vida llena de investigaciones y experiencias místicas. Vivió 3 meses en la India entregada a la meditación y la búsqueda interior Actualmente vive en España.


Creadora de la iniciativa “Aprendiendo a Volar”, organización sin fines de lucro que surgió de la necesidad de mediar conflictos familiares en zonas populares de su país. Fundadora de 5 centros de estudio del Curso de Milagros en varias regiones de Venezuela y México. Experiencia en intervención clínica y pedagógica con poblaciones diversas: juventud, adultos (docentes y padres de familia) y poblaciones desfavorecidas en temáticas como el consumo de sustancias psicoactivas, otras adicciones, educación sexual, crecimiento personal, valores y conflictos de pareja entre otros. Psicoterapeuta individual de jóvenes y adultos con problemas de depresión crónica.



Escritora del libro “Viaje sin Destino”, donde comparte sus experiencias de vida y de trabajo de las etapas de las relaciones de pareja. Creadora del innovador Sistema Romancetopia a partir de la integración de los tres aspectos del Ser, usando arquetipos cabalísticos y jungnianos. Además la creadora del diseño de las bases teóricas y experimental de la ecléptica Psicología Cabalística.



Postula que para conseguir un cambio en el exterior es preciso realizar una profunda transformación interior y para ello es necesario romper con viejas creencias limitantes. Defensora de que la verdadera libertad personal se obtiene de asumir el control de nuestra propia vida, con valentía y responsabilidad de nuestro destino. Vive entregada a la vida, al amor con pasión y alegría.




http://www.romancetopia.com/

martes, 25 de octubre de 2011

carbono

Ya lo dijo una máquina superinteligente en la película Star Trek, somos unidades de carbono: 16 kilos para una persona que pese 70.